
Se puede acaso decir algo nuevo sobre el minero. Se puede acaso decir algo nuevo del dueño de la mina. Todos los estudios ya se han hecho. Todas las investigaciones, todos los informes, todos los resultados, todos los indicadores indicaron que las medidas de seguridad estaban tomadas, todo indicaria que seria un error humano, todos dirian que esa tragedia se pudo evitar. El presidente y sus ministros dijeron que se tomarian todas las medidas del caso y todos estuvimos de acuerdo. Todo indicaba que todo seguiria igual.
Desde hace 20 dias 33 mineros se encuentran enterrados a 800 metros de profundidad y hace tan solo dos dias un pequeña sonda nos mostraba la cara de uno de ellos que nos decia, sin perder la sonrisa; “estamos los 33 en el refugio, todos bien”.
Todos los años la OMS revela un informe sobre la cantidad de mineros muertos debido a su trabajo. Mineros muertos; de inseguridad, de ilegalidad, de hambre, de insalaridad, de esclavitud, de enfermedades. Todos los años los hijos de los mineros que sobreviven a la inseguridad, a la ilegalidad, al hambre, a la falta de salarios, a la esclavitud, a las enfermedades, vuelven a la mina para reemplazar a su padre muerto, a su tio muerto, a su abuelo muerto, a sus hermanos muertos para asi poder pagar el caro tratamiento de salud que dia a dia mata a su madre, a su abuela, a sus hermanas que viven cerca de las minas.
Todos los dias hay un mensaje nuevo, todos los dias queda un día menos de lucha, todos los dias estos hombres esperan ver la luz y todos los días sus familias esperan ver que aquella luz sea la de sus cascos. Todos los días esperare leer el mensaje; “seguimos los 33 y esta noche estamos en casa”.
Hasta aquel día que enviaron el mensaje ya todos habiamos perdido la esperanza, pensar que podrían haber sobrevivido después del segundo derrumbe era casi imposible, considerando las condiciones de la mina y el "refugio". Hasta el ministro de mineria estaba bajando los brazos, de apoco se estaban parando las maquinarias y el trabajo, pero la fuerza, el impulso y la lucha de las familias que nunca dudaron que estaban vivos logro mucho, yo creo en las energias, en la fe, respeto a quien no lo hace, pero estoy segura que si todos hubieramos dejado de orar, de creer, de exigir que las labores no cesaran la historia habria sido distinta, sabemos que todavia queda mucho por hacer, pero la fuerza de nuestros mineros es enorme, trabajan dia a dia con la adversidad, y un montón de tierra y piedras no podrán con ellos, esta ciudad es pequeña y en mas de una ocasión nos hemos relacionado con alguno de ellos y sus familias, sabemos de esa fuerza y resilencia que tiene mi gente...
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