En España recientemente se ha aprobado la ley del tabaco y desde entonces la prensa se ha cebado con el tema desde un punto de vista que parece buscar confrontación y poner como victimas a los fumadores. Entrevistas en todos los medios, gente que ahora tiene que salir a la calle a fumar, bares que crean una hucha para pagar la multa y un subnormal que cree que es una amenaza para el país el que cierre su bar y se vaya de España junto a su familia por la prohibición de fumar dentro de estos establecimientos.
Pero hasta ahora, solo en los medios alternativos uno puede encontrar datos sobre los beneficios que esta ley produce y no los seudos perjuicios en contra de los pobres fumadores, personas que hasta ahora han decidido de forma totalmente arbitraria contaminar todos los espacios de recreación existentes y limitar a todos aquellos que presentan alguna intolerancia al humo del tabaco o la no tan sencilla idea de coger un cáncer de pulmón sin ser fumador pero convivir a diario con muchos de ellos.
Pero hasta ahora, solo en los medios alternativos uno puede encontrar datos sobre los beneficios que esta ley produce y no los seudos perjuicios en contra de los pobres fumadores, personas que hasta ahora han decidido de forma totalmente arbitraria contaminar todos los espacios de recreación existentes y limitar a todos aquellos que presentan alguna intolerancia al humo del tabaco o la no tan sencilla idea de coger un cáncer de pulmón sin ser fumador pero convivir a diario con muchos de ellos.
Los fumadores en España no superan el 35% de la población, con este sencillo dato no sería más inteligente hablar de las ganancias que obtendrían los bares [principales afectados por la ley según ellos mismos] ya que sería mayor el porcentaje de los NO fumadores que comenzarían a ir a un bar, que aquellos que dejan de hacerlo por no poder fumar, que ya vemos pasada unas semanas ha sido menor.
Más de 3000 personas mueren de forma directa o indirecta a causa del tabaquismo, SIN SER FUMADORES y a un 50% de los niños del país se les considera fumadores pasivos, lo que influye directamente en su desarrollo y los convierte en futuros consumidores de tabaco.
Si nos limitamos al tema económico está claro que el que pierde [y muy poco] no es necesariamente el dueño del estanco, porque al fumador no se le ha prohibido fumar, como quieren hacer creer algunos, si no la tabacalera, la gran industria. Como se dice, no se puede hacer tortillas sin romper huevos y estos huevos son siempre los mismos, el obrero, sea el mismo dueño del estanco o aquel que trabaja directamente en una fábrica tabacalera. Pero de alguna forma se debe romper el bien llamado círculo vicioso.
La prensa parece empeñada en hacernos ver, a los no fumadores, como los hostigadores y privadores de ciertas libertades cuando España llevaba años sin respetar el derecho de quienes queremos un espacio libre de humos. Un fumador antes quería pasar por victima cuando los impuestos al tabaco hacían subir el valor de su preciado vicio, sin embargo estos impuestos no cubren los gastos médicos de quienes producto de dicha adicción padecen varias enfermedades y tampoco de aquellos expuestos al humo de forma indirecta.
La ley anti-tabaco no prohíbe fumar, lo que realmente hace es limitar los lugares de acceso público en donde no fumadores pueden verse expuestos a un producto que deteriora la salud física y sicológica de las personas. Si somos de aquellos que nos gusta cambiar el mundo en conversaciones de bares y cafés, pues no podéis hacer menos que aceptar, respetar y valorar una de las pocas leyes que va en directo beneficio de vuestra salud independientemente de la repercusión monetaria que esta tenga, cosa que no es muy habitual en las leyes nacionales o internacionales.
El Caso Chileno.
Chile, desde el año 1995 cuenta con una ley anti-tabaco, también llamada ley anti-vicio que determina los lugares donde no se puede fumar y las sanciones a quienes incumplan dicha ley.
Si bien en Chile las normas son menos estrictas que las recién estrenadas en España, el contenido, forma y/o fondo de la misma son similares. La finalidad principal es salvaguardar los derechos de todos a espacios libres de humo.
La publicidad de productos relacionados al tabaco está sujeta a restricciones y es intervenida directamente por la autoridad sanitaria a través de gráficos y frases desde las cajetillas hasta las grandes publicidades carreteras. No existe ninguna entidad privada exenta de esta norma y la aceptación a esta nueva imposición no ha visto en ningún caso afectado el quehacer nacional.
Así como Chile, varios países sudamericanos y otros Europeos llevan años con una ley que protege al no fumador por sobre las presiones económicas y políticas que puedan hacer quienes obtienen beneficios directos o indirectos de la industria tabacalera internacional.
En definitiva podría decir que existe una ley popular de la que muchos predicamos pero pocos practicamos y es: Tu libertad termina donde comienza la mía.



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