Esta es mi cuarta noche en los diablos azules [link] y la tercera vez que leo… me cuesta leer aun, pero creo que hasta ahora es una de las dos formas de liberación de mis poemas.
Carlos Salem y el resto de secuaces, diablos azules, la hoja en blanco, fotógrafos furtivos y otros son quienes hacen que esto ruede, no sé desde cuando, no sé desde donde, pero están ahí, martes de poesía, miércoles de relatos cortos y también fines de semana literarios.
En los diablos azules Carlos reúne el rebaño de lobos esteparios y ovejas descarriadas. Nos da tres poemas de tiempo, nos sienta frente a un cabezón rojo e insiste acercarlo a nuestra garganta, nos presenta, nos respeta, nos libera y nos hace callar y joder que cuesta que se calle la gente, por todo ello mis más sinceros agradecimientos.
Mención honrosa para la hoja en blanco [link] que extiende el público más allá de las fronteras reales.
Gratificante escuchar esta ensalada de poetas y poetos, de poemas tan disimiles, de acentos diferentes, de edades que no tienen que ver con los años, de formas sin forma que dibujan una historia anónima de palabras que sobreviven al cuadernillo y al blog, que no parecen necesitar editores o editoriales, que se eternizan en este espacio azul.
Pero esta crónica no seria mía si no viese algo negativo y es que las veces que he estado en los diablos azules suelo ver las mismas caras. Siempre me siento atrás porque hasta hoy siempre había ido solo y no quería ser cabron y ocupar una mesa. La cuestión es que no se entiende por qué, la misma gente que lee, la misma gente que supuestamente va a escuchar o asiste a lo que saben bien, es una jam sessión de poesía, porque cojones, se ponen a conversar, es decir; “a mí me escucháis callados, pero a mí me suda cuando sois vosotros los que leéis”. O bien, resulta que justamente el único bar donde no se debiera conversar porque hay un evento que amerita estar callado, pues yo, con dos cojones me pongo a hablar por el móvil a conversar con mi compi, simplemente porque me la suda vuestra poesía y porque además creo [según comentarios que creo haber escuchado] que tu no sirves como poeta… es decir, por favor, somos todos adultos, y os molestáis cuando os llaman la atención como si fuerais unos putos críos, pues peor para nosotros, los que callamos y respetamos a quienes leen… quizás no he leído yo el cartel que pone que de la mitad para adelante hay que callar y desde la otra mitad hacia afuera se puede hablar.
POR FAVOR, SI QUEREIS CONVERSAR, IROS A LOS OTROS CINCO MIL BARES QUE HAY EN TODO MADRID Y NO JODAIS AL RESTO.
Mis disculpas por estos alegatos y nuevamente mis agradecimientos a quienes han hecho de los martes uno de los mejores días de la semana.

0 Comentarios:
Publicar un comentario en la entrada