Roberto Ampuero, ayer en casa América, respondiendo a una pregunta respecto a su relación actual con Chile [actualmente vive en USA] dijo que había un sentimiento en común entre quienes vivíamos lejos del país natal; uno tiende a creer que cuando dejas el país, todo se detiene; el tiempo, las personas, en cierta forma, que la vida que llevabas y todos quienes se veían involucrados en ella quedaban suspendidos en un determinado punto del espacio-tiempo. Quizás esto porque aun cuando parezca tan simple ver como crecemos, maduramos o envejecimos, nuestra cabeza parece obligada a mantenernos en un inconsciente stand-by de recuerdos e individuos.
Después de un año de haberme asentado en España, viaje a Chile y me di cuenta que la vida había continuado, que en cierto modo yo ya no era parte de ese día a día, podría decir incluso que las gatas, mis mascotas, no me reconocían y había un mascota nueva, un perro que para mí era algo nuevo en ese medio, que había sido mi medio, y este perro ahora me ladraba, haciéndome ver que lo extraño o nuevo era yo.
Curiosamente y casualmente una parte del pasado se ha hecho presente en este mi futuro actual. Un compañero de colegio de la primaria, no recuerdo si de quinto o sexto año apareció en mi lugar de trabajo, alguien a quien vi un par de veces cerca de casa pero que jamás cruzamos palabra. Como se suele decir, la vida es un pañuelo, él, perdido en un barrio de Madrid entra justo a la tienda donde trabaja un ex – compañero de la básica en Chile.
Tiendo a pensar o creer que aceptamos, sin darnos cuenta, la vida que hoy tenemos, pero nuestro pasado nos mantiene ligados a determinados hechos y personas que aleatoriamente nuestro cerebro nos dice que son [o fueron] lo más importante durante ese ayer que es tan presente como el día a día.
Por otro lado, me llamó la atención que Roberto utilizara el término "exilio voluntario", cuando comúnmente muchos chilenos que hoy, después de haberse acabado la dictadura hace mas de 20 años, siguen viviendo en el extranjero y muchos con justa razón [unos más que otros] continúan enarbolando la bandera del exiliado o refugiado político. Desde que vivo en España he acuñado la frase de "exiliado económico" pensando que esto explicaba mi situación y la de algunos otros que he conocido, sin embargo en muy poco tiempo me di cuenta que la inmigración es básicamente eso, la salida obligatoria de tu país de origen por motivos económicos y este éxodo de personas a veces me parece no tener historias, si no cifras que son parte de estadísticas, es decir, números, números como nuestro DNI, NIE, carné o como queráis llamarlo. Nos convertimos en ciudadanos del mundo o transeúntes en tierra de nadie.
Bueno, aún no leo ningún libro de Ampuero, me ha picado el bicho eso sí, a ver por cual comenzamos, eso sí, edición de bolsillo a menos qué…

Hola Pablo
ResponderSuprimirComo son las cosas!... estuvimos los dos en la misma presentacion: "La otra mujer" de Roberto Ampuero. Yo fui el tarado que le hizo la penultima pregunta respecto a las redes sociales. Luego, al acabar, le pedí me firmara "Nuestros años verde oliva!, que por el momento engancha. Yo siempre le estoy recomendando sitios y le mando videos de Turquia pq en Julio presentará la novela alli
¡¡¡Que chico es el mundo!!! y este comentario va bastante bien con tu entrada en el blog
Tengo algunos dias libres. Mandame un mensaje por twitt o a mi mail para unas cervezas si te apetece
Un abrazo!