Perdonad Amigos Míos, en nombre de la raza humana les escribo este email para levantar la voz frente a la decisión del actual gobierno de Chile de firmar un contrato con Francia y EEUU para instalar centrales nucleares. Una decisión totalmente arbitraria tomando en cuenta que Chile dice ser un país democrático, por lo que correspondería, al menos, realizar un referéndum popular, entendiendo que los principales perjudicados serían los ciudadanos.
Cuando me enteré, hace menos de una semana, no di crédito a este rumor y llegué a pensar que eran bulos sin fundamentos, pero la realidad ha dado vuelta mis argumentos, jamás pensé que un gobernante en su sano juicio podía impulsar un proyecto de esta naturaleza en un país como Chile, que está instalado en la cornisa de la placa continental y sujeto a movimientos tectónicos siempre, seísmos que pasan inadvertidos por su baja intensidad pero de los que se registran más de 20 al día.
Pero el asunto no solo involucra la construcción de plantas nucleares sino también, según se menciona en algunos comunicados de prensa, el contrato incluiría en alquiler parte del territorio norte, específicamente del desierto de Atacama para su uso como cementerio de desechos nucleares.
Si bien fue el mismo pueblo de Chile quien permitió auparse al poder a estos representantes, esto no significa que demos carta blanca a cualquier mega proyecto de interés propiamente privado, por lo tanto no podemos aceptar que expongan a la población de Chile a catástrofes nucleares a cambio de cuotas de energía para la explotación de las riquezas mineras que están en las cordilleras y el subsuelo, beneficiando a los mismos de siempre, ciertas familias de chilenos y extranjeros, quienes siempre se han llevado la mayor y mejor parte como pasó con el tristemente conocido salitre.
Estoy seguro que mi querido amigo Pedro Mario Cano Vargas, hoy en Venezuela, ingeniero nuclear y una de las mentes más lucidas de Chile, ya estará levantando su voz. Como científico, no estoy en contra del uso pacífico de la energía nuclear para que la raza humana pueda subsistir sobre el planeta Tierra al amparo de un gran proyecto planetario de seguridad en la instalación y en el uso de esta potente energía, pero me opongo con todas las fuerzas de la razón y convoco a cualquier ser humano con un poquito de luz en su cerebro a que nos ayuden a detener esta Crónica de un desastre anunciado, porque hace falta ser muy ignorante o auténticamente perverso para instalar ingenios nucleares en una zona altamente sísmica y de constante azote de la naturaleza, hechos hasta ahora imposibles de contener por la raza humana.
Viví en persona el terremoto de 1960 de Valdivia y quien no crea mis palabras que vaya al Instituto de Geología y Geografía de la Universidad Austral, Isla Teja donde está el sismógrafo, instalado allí por los soviéticos antes de 1960, podrán ver la barra de hormigón y acero de más de 10 toneladas de peso como quedó alejada de su sitio de original, razón por la que no se ha podido demostrar la real intensidad de aquel terremoto, ya que las agujas fueron al máximo y se salieron de su sitio al sobrepasar los 10º en la escala de Richter, límite de registro para este sismógrafo.
Amigos, llegó la hora de decir NO a todos estos politiqueros, cuyo único interés es el dinero y por derivación el poder. Os llamo a montar una campaña mundial para que se anule el acuerdo con Francia y EEUU, tal como lo hicieron los valientes magallánicos que se acaban de enfrentar al gobierno de Chile cuando les puso el gas a precio de mercado en una zona pre-antárctica.
Ya no pedimos, sino exigimos al gobierno del Presidente Piñera que deje nulo el acuerdo. Si este señor argumenta que es una medida totalmente democrática, entonces deberá convocar a un referéndum nacional para que se decida según la voluntad popular y no los intereses personales y privados de quien siempre ha sido más empresario que presidente de una republica democrática.
Un abrazo para todos y mi más sincero agradecimiento por la protección de la raza humana, en este caso particular, los habitantes de Chile, aquel pequeño país golpeado por los terremotos y tsunamis, allá, en el fin del mundo.
Y una última cosa, estos mismos demócratas que defienden al pueblo libio de su dictador, que también nos ayuden a nosotros, a los chilenos a defendernos de los herederos de Pinochet.
Centro de Biología Molecular Severo Ochoa
Cantoblanco, Madrid
España.

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