4.11.11

DIVAGACIONES. Pesadillas de sueños. [textos antiguos]

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Las pesadillas las recuerdo intactas, las puedo palpar casi, no olvido un solo detalle de ellas. Se eriza mi piel al recordar las afiladas garras y dientes de esas bestias que desgarran mi piel, y el ardor en cada una de las heridas, la sangre que corre por todo mi cuerpo. Me recuerdo aturdido mirando el cielo, tratando de enfocar y encontrar algo a que aferrarme. El sudor frio durante el sueño que se convierte en caliente y en respirar agitado. Veo mi cuerpo cianótico cayendo a las profundidades del mar, recuerdo la última mirada y mi brazo buscando un trozo de aire para respirar, mis pies que no hacen caso a mis pensamientos y detienen su incesante movimiento en busca del nado o del flote. Una sensación febril y un vértigo imperceptible, lágrimas, ideas y momentos perdidos en el pasado que golpean mi cara, cual viento me invita a volar. Siento la caída libre y la necesidad imperante de alcanzar algo y dar paso atrás, el golpe contra la acera se transforma en una explosión. Me despierto con gotas corriendo por mi frente, acostado o sentado el corazón pidiendo salir del pecho. Mis brazos y piernas tardan unos segundos en reaccionar.


Los sueños los olvido casi por completo, me despierto con el sonido del alarma y la rutina vuelve a caminar, no hay luz ni voz que ilumine mi cerebro y este resuelva avisarme que he soñado. Las mañanas son heladas y solo miro hacia adelante, esquivando el contacto con la realidad. Me sumerjo en medicantes sonoridades y palabras que dejan al descubierto sonrisas y llantos internos, sensaciones que cambian el color de mis días. Los perfumes citadinos no devuelven nada. Sabores y olores se excluyen si quiero recordar. Las aves dejan de volar y vuelvo al punto inicial. Una sonrisa amarga subraya mi andar, cuando un detalle me conecta a una de mis noches y confundido logro reanimar solo un fragmento del sueño ya pasado, y recuerdo que ahí estabas, no sé cómo ni en qué situación, y me doy cuenta que me es imposible recordar algo más que el eco de algo tantas veces soñado y con tu respuesta trato de olvidar. Ahora todos los sueños son tus labios, son tus besos que blanquean mi memoria y es que no recuerdo un segundo antes o un segundo después. Eterno castigo que solo me deja pasar un par de noches sin volverte a besar, sabiendo que cuando sea mañana esto no sucederá.

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