12.1.12

CINE. Poetry.

¿Cómo se puede hablar de poesía, cuando se olvidan las palabras?, ¿Cómo se puede recordar cuando el alzhéimer te espera a la vuelta de la esquina?, ¿Cómo se puede buscar la belleza ante la presencia de un prematuro violador?

Sutiles contradicciones sirven de introducción a uno de los mejores filmes que he visto en mucho tiempo.  Poetry, película de origen surcoreano, no es una obra maestra, más bien es una obra de arte y no por ello tenéis que esperar  espectaculares puestas en escena, hermosos parajes nunca vistos o una fotografía excepcional.   La fortaleza de esta película radica en la sencillez con la que se relata una historia triste, pero que no desborda tristeza, que no cae en la lágrima fácil, ni tampoco en estremecedoras escenas para doblegar hasta el más duro de los espectadores.  Esta historia de vida, se deja ver, oír y sentir durante los 139 minutos que dura la película.



En poetry hay poesía, pero poca de esa que busca la protagonista.  En poetry la vida comienza muerta y continúa en una enfermedad senil.  En esta película está presente la locura, la ironía, la mentira, la indiferencia, la violencia y el olvido, y su mezcla es una parte de la historia diaria, tal como es, lenta y estrafalaria si se quiere.

Encontrar la inspiración o que esta te encuentre a ti, para luego plasmar todo ello en un papel, y llamarlo poesía es válido, pero en poetry la belleza no se compone de hermosas metáforas, sino más bien de las instintivas emociones del ser humano frente a los hechos de nuestra conducta y de quienes nos rodean.

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